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29 dic 2011

Se derrumba un pilar en Pompeya



Un pilar del cenador externo de la casa de Loreio Tiburtino, en las excavaciones arqueológicas de las ruinas de Pompeya, se ha desplomado debido a las copiosas lluvias de los últimos días, confirmaron fuentes de los carabineros de esa localidad napolitana.
El pilar derrumbado fue descubierto por personal del servicio de mantenimiento de Pompeya durante una inspección rutinaria, según recogen los medios de comunicación italianos. Los carabineros se desplazaron al lugar, acordonaron la zona e hicieron análisis fotográficos y planimétricos para calibrar el estado del lugartras el derrumbamiento.
La casa de Loreio Tiburtino está datada en el siglo II antes de Cristo y perteneció a un rico personaje que la arqueología identificó como D. Octavio Quartio, tras encontrar su sello en la puerta de entrada.
La edificación fue posteriormente reestructurada en el siglo 62 después de Cristo y posee la estructura de las villas extraurbanas del periodo. La casa, con un enorme jardín, contiene diversos elementos egipcios, muchos de ellos dedicados a la diosa de la fertilidad Isis.
Las excavaciones sobre las ruinas de Pompeya, ciudad sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era, que ocupan 440.000 metros cuadrados y han sido declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO, han sido en los últimos años a menudo objeto de comentarios en los medios, por el continuo deterioro que han sufrido.

Se desprende un fragmento del Coliseo



Un fragmento del Coliseo de Roma se ha desprendido este lunes de uno de los muros externos del monumento, sin provocar ningún daño personal, según ha informado la directora del Coliseo, Rosella Rea, en declaraciones recogidas por la prensa italiana.
El suceso ha sido denunciado por algunos turistas que se encontraban en la zona y que posteriormente han avisado a la Policía. Según los primeros análisis, el desprendimiento habría sido provocado por una paloma.
No obstante, Rosella Rea ha asegurado que los bomberos han cercado la zona para evitar nuevos incidentes y ha destacado que el próximo mes demarzo se comenzará con la restauración del anfiteatro romano, financiado por el director de la firma Tous, Diego della Valle.

11 nov 2011

De Antinoo y Adriano


Aunque Antínoo es en realidad un personaje bastante poco conocido, su significado actual no depende tanto de los acontecimientos de su vida como de su enaltecimiento posterior, del que han llegado numerosos testimonios hasta nuestros días. Ya en la Antigüedad, los pocos datos auténticos acerca de su vida se mezclaron con leyendas. La fascinación que hasta hoy ejerce Antínoo se basa, fundamentalmente, en su relación con el emperador Adriano y en las numerosas obras de arte que fueron creadas en memoria suya. La personalidad que subyace a los escasos datos y las obras de arte no ha podido ser reconstruida mediante la investigación histórica.

Se sabe con certeza que Antínoo nació en Bitinio-Claudiópolis, ciudad de la región de Bitinia, en el noroeste de Asia Menor, entre los años 110 y 115. En uno de sus viajes, Adriano, el emperador quedó impresionado por el bello adolescente. En la actualidad no puede precisarse si el primer encuentro entre los dos se produjo ya durante la primera estancia de Adriano en Bitinia, en 121, o en 124. Desde el momento de su encuentro, y hasta su muerte, Antínoo acompañó al emperador en todos sus viajes.

Durante toda su vida, Adriano aspiró al ideal de vida griego. Según la visión que del mismo tenían los romanos, de este ideal de vida formaba parte el hecho de ir con efebos, en la cual el hombre adoptaba el papel de mentor del adolescente en todos los aspectos de la vida. La tradición cristiana y la interpretación moderna de la “pederastia” la reducen generalmente a su componente sexual, ignorando las muestras de amor. Por otro lado, se sabe que el emperador estaba descontento de su matrimonio con su esposa Vibia Sabina.

Sobre la naturaleza precisa de las relaciones entre Antínoo y Adriano la información es muy escasa. El poeta Páncrates de Alejandría, contemporáneo de Adriano, hace referencia a un hecho que tuvo lugar en el desierto de Libia. Según este autor, Adriano dio muerte a un león con una jabalina poco antes de que atacase a Antínoo. En el lugar en que la sangre del león goteó sobre la arena, habría surgido la "flor de Antínoo", el antinóeios (flor de loto de color rojo). Es imposible saber si el acontecimiento se basa en un hecho que tuvo lugar realmente o si se trata simplemente de un añadido posterior para embellecer la vida del personaje.

También las circunstancias de la temprana muerte de Antínoo están entremezcladas con leyendas. Está firmemente establecido que el joven cayó al río Nilo el 30 de octubre del 130 o poco antes, cerca de la ciudad de Besa, en el Egipto medio, y se ahogó ante la mirada de Adriano. Dion Casio y Aurelio Víctor, que escribieron en fecha muy posterior, explican que las circunstancias de su muerte no estaban claras. Según una de las versiones recogidas por los historiadores, la muerte de Antínoo fue un accidente. Según otra versión, Antínoo se habría sacrificado por el emperador, para asegurarle, mediante este sacrificio, una vida larga y afortunada. Antínoo habría sabido por un astrólogo que su suicidio brindaría al emperador la posibilidad de seguir viviendo después del plazo que le había sido asignado por los hados. Retrospectivamente, no puede tampoco descartarse la hipótesis de una intriga palaciega. La esposa de Adriano no debió quedar demasiado afligida por la muerte de su competidor.

Inmediatamente después de su muerte, posiblemente incluso desde el mismo día en que ésta tuvo lugar, Adriano, profundamente dolido, comenzó el enaltecimiento de su joven compañero. En el mismo escenario del infortunado acontecimiento, a orillas del Nilo, en el Egipto Medio, ordenó levantar, según el modelo helenístico, la ciudad de Antinoópolis o Antínoe. La ciudad y sus habitantes recibieron del emperador privilegios y favores completamente inusuales. En la misma ciudad se levantó también, posiblemente, el monumento funerario del favorito imperial. La construcción es mencionada en una inscripción jeroglífica sobre un obelisco hoy emplazado en Roma. Probablemente el obelisco estaba originalmente situado también en Antinoópolis, y simbolizaba el lugar del renacimiento del fallecido, según las creencias del Antiguo Egipto.

Inmediatamente después de la muerte del joven, comenzó su adoración como divinidad o, al menos, como héroe. Los cultos a Antínoo se establecieron sobre todo en las provincias orientales del Imperio Romano, de fuerte impronta griega Esto se debió a varias razones. Ya desde el período helenístico existía la tradición de deificar a algunos hombres después de su muerte. Además, varias ciudades griegas deseaban halagar con ello al emperador amigo de los griegos. Antínoo fue asociado o identificado con dioses como Dionisos. En Egipto, su identificación con Osiris tuvo un significado especial. Solo la muerte por ahogamiento durante la crecida sagrada del Nilo ya implicaba para los egipcios la exaltación: también el dios Osiris se había ahogado en el Nilo, de acuerdo con la mitología egipcia, por lo cual la consagración del joven como "Osiris-Antínoo" u "Osirantínoo" no fue tan sorprendente. Como el gran dios, después de su deificación, Antínoo podía recibir plegarias y curar a los enfermos.

En muchas de las ciudades del Imperio comenzó, poco después de la muerte de Antínoo, la erección de templos y la institución de sacerdocios para su culto. En su honor se organizaron unas competiciones musicales y deportivas, similares a los Juegos Panhelénicos, las Panateneas y los Ptolemaicos, las Antinóeia. Además de Antinoópolis y de la ciudad natal de Antínoo, Bitinio-Claudiópolis, fueron centros del culto de la nueva deidad las ciudades de Alejandría, en Egipto, y Mantinea, en la región griega de Arcadia, así como Lanuvium, en el Lacio. Allí se celebraban cada cuatro años los Grandes Juegos de Antínoo. Por todo el Imperio se han descubierto inscripciones en su honor, además de en Roma, por ejemplo en Lanuvium y en Tívoli. En numerosos lugares se erigieron estatuas y se acuñaron monedas con la efigie del difunto. El filósofo Numenio de Apamea escribió al emperador una Consolatio y los poetas Mesomedes, Ateneo y Páncrates compusieron poemas sobre Antínoo. Además hay constancia de otro poema de autor desconocido. Probablemente el punto más alto en la exaltación del joven de Bitinia llegó cuando se dio su nombre a una constelación.

El culto de Antínoo alcanzó su máximo desarrollo en los años transcurridos entre su muerte (130) y la de su protector, Adriano (138). No ha llegado hasta nosotros cuál fue la opinión de los contemporáneos del emperador sobre este culto casi obsesivo a un hombre. Sin embargo, la devoción parece haber sido en parte auténtica. En la parte oriental del Imperio Antínoo era considerado un héroe a causa de su presunta muerte sacrificial en beneficio de su amigo y protector. Los primeros autores cristianos, sin embargo, lo vieron de forma enteramente distinta. No hicieron referencia ni a su supuesta muerte sacrificial ni a las misteriosas circunstancias de su muerte. Lo juzgaron, en cambio, de forma muy crítica, no exenta de polémica. Por una parte vieron en él a un infeliz dios mítico creado por el hombre, y por otra, como a un efebo amante del emperador, objeto de sus prácticas homosexuales. Antínoo, sobre todo para los Doctores de la Iglesia del siglo IV, se convirtió en un símbolo de la corrupción moral romana y de la irracionalidad de su politeísmo. Pero es lo que tiene toparse con la Iglesia.

Casi en paralelo al redescubrimiento del arte antiguo, durante el Renacimiento se dio también un redescubrimiento de Antínoo. Al comienzo la atención estuvo centrada solo en su representación en el arte, y no en la persona o la leyenda del joven bitinio. Para este redescubrimiento fue decisivo que existiesen numerosas obras de arte en los dominios de la escultura y la numismática, justamente los ámbitos en que comenzó la investigación del arte antiguo. Además, se averiguó también muy pronto que el tipo de Antínoo representaba una muestra particularmente clásica de la escultura de la Antigüedad. Con el tiempo llegarían incluso a ser tomadas por retratos de Antínoo algunas estatuas que en realidad representaban a alguna otra divinidad.

22 oct 2011

Se derrumba parte de la muralla de Pompeya


Una parte de un muro romano del área arqueológica de Pompeya (Italia) se ha derrumbado debido, al parecer, a infiltraciones de agua, informaron hoy fuentes de los carabineros. El derrumbe se produjo a última hora de la tarde de ayer en la inmediaciones de la llamada Porta de Nola, en la zona norte de Pompeya, en la muralla del recinto arqueológico de la ciudad, sin que se produjeran daños personales. 

La parte de muro derrumbado mide tres metros de larga, por un metro y medio de alta. La zona ha sido cerrada al público por seguridad y para permitir una evaluación de los daños y la reparación de la misma.


El superintendente arqueológico de Pompeya ha explicado en un comunicado que el derrumbe se produjo debido a las malas condiciones climáticas en la zona, aunque el comunicado dice que el daño fue "limitado y contenido". La zona derrumbada se encuentra en un área poco frecuentada por los turistas.

El accidente se produce casi un año después de que en noviembre de 2010 se derrumbara totalmente la Casa de los Gladiadores, poco después se produjeran otros daños en el patio de la Casa del Moralista y a primeros de diciembre se desplomaran otros dos muros debidos a las abundantes lluvias registradas en la zona en aquellas fechas. Esos derrumbes desencadenaron un voto de censura por las acusaciones de negligencia contra el entonces ministro de Cultura, Sandro Bondi, que a pesar de superarlo acabo dimitiendo en marzo.

El nuevo ministro Cultura, Giancarlo Galán, ha asegurado que Pompeya es una prioridad para su Ministerio, pero los legisladores de oposición consideran al Gobierno incapaz para proteger los sitios arqueológicos de Italia. "Por desgracia, es una demostración del estado de abandono en el que se encuentra nuestro patrimonio", ha señalado Matteo Orfini, del Partido Democrático.

La ciudad de Pompeya, a 235 kilómetros al sur de Roma, a donde acudían ciudadanos de todo el imperio a pasar temporadas de descanso, fue sepultada en el año 79 de esta era por una fuerte erupción del volcán Vesubio, que también arrasó las localidades de Stabia y Ercolano, importantes centros arqueológicos.

Durante siglos, Pompeya permaneció sepultada, hasta que por orden del rey Carlos de Borbón, el futuro Carlos III de España, comenzaron las excavaciones, que duran hasta hoy. Media ciudad, que llegó a alojar a más de 20.000 personas, sigue todavía sin descubrir, según los expertos.



19 ago 2011

Hallado en Cástulo un mosaico de un templo imperial romano


Las excavaciones que se realizan en el foro romano de Cástulo, en Linares (Jaén), han sacado a la luz un mosaico en un excelente estado de conservación y que podría proceder de un templo imperial asentado en el considerado oppidum o ciudad fortificada más extensa de la Península. El mosaico, del siglo II de nuestra era, está decorado con elementos geométricos y se encuentra dentro de dos habitaciones con estucos en las paredes. "Parece un mosaico recién puesto por su perfecto estado de conservación", indicó el arqueólogo Marcelo Castro, director de estas excavaciones en las que trabajan numerosos voluntarios y estudiantes universitarios.

La estructura del edificio en el que se ha localizado el mosaico hace pensar a los arqueólogos que su origen podría ser el de un templo imperial romano, aunque todavía no existen datos sobre a quién estaría dedicado ese templo. "Son excavaciones que nos están sorprendiendo por la información que están arrojando", indicó Marcelo Castro. Los trabajos, que forman parte del Proyecto de Investigación Forum MMX, van a continuar hasta octubre, y a partir de noviembre se iniciará la protección de los restos. El yacimiento de Cástulo fue catalogado el pasado 26 de julio por la Junta como conjunto arqueológico e institución del Patrimonio Histórico Andaluz con gestión diferenciada, lo que supone equipararlo con sitios tan importantes como Medina Azahara o Baelo Claudia. 

El oppidum de Cástulo, capital de la Oretania, situada en el área norte de la provincia de Jaén, fue escenario de la Segunda Guerra Púnica que enfrentó a cartagineses con romanos. También fue una de las pocas ciudades que acuñaron su propia moneda desde finales del siglo III antes de Cristo.

Una cloaca de Bílbilis con más de 2.000 años



Bílbilis tuvo una gran cloaca con la que evacuar las aguas sucias de sus casas, de sus edificios públicos y de sus calles. Un gran colector que los arqueólogos han localizado y han sacado a la luz, situada debajo de lo que fue el monumental teatro de la ciudad y que era el desagüe de Bílbilis hacia el Jalón, aprovechando el desnivel de la ladera en la que se asentó esta ciudad fundada por los romanos sobre otra anterior ocupada por los celtíberos.
Bílbilis, donde nació y murió el poeta clásico Marco Valerio Marcial, incorpora de esta forma su cloaca a los puntos de interés arqueológico que se han ido poniendo en valor durante las últimas décadas. Según los responsables de las excavaciones, destaca la "espectacularidad" de este gran desagüe urbano. Afirman que la cloaca, "una vez excavada y consolidada", se convertirá en "uno de los principales putnos de atracción y visita del yacimiento".
Este colector de grandes dimensiones tiene dos metros de altura y uno de ancho en su zona inferior. Está retallado en la roca natural y actuaba como el gran desagüe de la ciudad, adaptándose a las irregularidades del terreno.
La cloaca ha sido precisamente uno de los enclaves de Bílbilis en los que se ha centrado este año la campaña veraniega de excavaciones, dirigida por Manuel Martín Bueno y Carlos Sáenz Preciado, profesores de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín Bueno.
Durante estas excavaciones estivales, también se han localizado, entre otros restos, un fragmento de inscripción en piedra con las letras DEC (alusivo a los decuriones, la corporación municipal de la época); fragmentos escultóricos y de un horno de cal que confirma que las esculturas y piedras de edificios monumentales se aprovecharon después para picarlas y fabricar cal; y una moneda, un as de Claudio I, supuestamente procedente de una ceca "consentida", aunque ilegal, que habría tenido Bílbilis después de que, a mediados del siglo II antes de Cristo, Roma decidiera cerrar las cecas de toda Hispania.

18 jul 2011

Originals and copies.


The Romans admired Greek art, but used it in different ways. Contemporary scholarship has made much of the influence of the Greek legacy on Roman art, and this is a significant factor not only in sculpture but in painting and temple architecture. Artists from Hellenistic world came to work to Rome, while Greek works of art were imported in vast numbers as the spoils of war. Roman patricians were very keen to acquire works of this kind. In the first centuries of Roman civilization, Hellenistic art alone was regarded as worthy os esteem and the superiority of the Greeks was overestimated. The Roman craftsman was thought to have difficulty in imitating Greek work and to be quite incapable of creating anything of equal merit. Many sources bear witness to debates of this kind among the intellectual élite, and to the high prices fetched by works of art imported as war booty. In 146 AD, for example, after the fall of Corinth, many statues were brought to Rome and some were even distributed to other Italian cities. The architect Hermodorus of Salamis and several famous sculptors arrived at about the same time.

Despite the influx of original Greek works and the presence of Greek artists in the two centuries before Christ, Roman art was nevertheless acquiring an identity of its own. This was already apparent in architecture. It is a fact that no Greek building was ever really dismantled and transported to Rome. And despite close observation of Greek models, evident in Vitruvius, Roman architectural categories, being essentially functional, were not the same.

In the field of sculpture, and specially statuary, the study of Greek works, during the Imperial period in particular, resulted in Roman sculptors adopting a threefold approach: interpretatio, imitatio, aemulatio. Indeed, in attempting to tease out the originally of Roman art, we must not forget that under the cuirass of the Augustus of Prima Porta lurks the Doryphoros of Polyclitus, or that the Belvedere Apollo was inspired by Apollo the Archer from Asia Minor.

There are few Roman works modelled on Archaic masterpieces. The Webb head in the British Museum, carved in the Flavian period, is a direct imitation of the statue of Athenean Tyrannicide Harmodios by Antenor, thus contradicting the view that no copies were made of statues dating from before the late sixth century BC.

The copying and interpreting of models is a constant factor in art, and the influence of famous monuments can clarify the relationship between one work and another.

16 jul 2011

De Píramo y Tisbe.


Hoy, en medio de un ataque de romanticismo, os intentaré descubrir un relato antiguo. El artífice fue el magnífico Ovidio, y su fantástica creación la encontramos en su obra Metamorfosis libro IV. Es inevitable que no nos venga otra historia archiconocida a la mente, aunque posterior.

Érase la historia de dos jóvenes amantes y vecinos. Un día ella, a escondidas, perfora la pared que une sus estancias debido a la estricta prohibición de sus familias, las cuales no les permitían verse. Pero un día acuerdan verse furtivamente a las afueras de la ciudad, donde se alzaba un frondoso árbol y serpenteaba un riachuelo.  Tisbe, ella, llegó a aquel lugar antes que Píramo, él. Llevaba los cabellos cubiertos con un sutil velo.

Cuando Tisbe llegó esperó al joven Píramo a los pies del frondoso árbol, pero una leona que acababa de cazar y lucía las fauces llenas de sangre, la sorprendió aunque Tisbe tuvo tiempo de ponerse a salvo en una cueva cercana perdiendo en la huída el velo que portaba.

Poco después llegó hasta aquel lugar Píramo y encontró el velo de su amada manchado de sangre, pues la feroz leona había rasgado la prenda con sus dientes. Píramo pensó lo peor. Creyó que su amada había perecido presa del ataque de una fiera y tras lamentarse se dio muerte a los pies de aquel árbol con su propio hierro.

Cuando la oscuridad ya era latente, Tisbe salió de su escondite y fue al encuentro de Píramo consciente del retraso. Pero lo que allí encontró no fue otra cosa que el cuerpo sin vida de éste. Y tras lamentarse se dio muerte ella también con el mismo arma que Píramo. Así yacieron juntos.

Esto es una muestra de como la literatura clásica inspiró siglos después a los grandes autores de Europa. Os dejo la traducción del original para que os deleitéis. 

«Píramo y Tisbe, de los jóvenes el más bello el uno,
 la otra, de las que el Oriente tuvo, preferida entre las muchachas,
 contiguas tuvieron sus casas, donde se dice que
 con cerámicos muros ciñó Semíramis su alta ciudad.
 El conocimiento y los primeros pasos la vecindad los hizo,
 con el tiempo creció el amor; y sus teas también, según derecho, se hubieran unido
 pero lo vetaron sus padres; lo que no pudieron vetar:
 por igual ardían, cautivas sus mentes, ambos.
 Cómplice alguno no hay; por gesto y señales hablan,
 y mientras más se tapa, tapado más bulle el fuego.
 Hendida estaba por una tenue rendija, que ella había producido en otro tiempo,  
 cuando se hacía, la pared común de una y otra casa.
 Tal defecto, por nadie a través de siglos largos notado
 -¿qué no siente el amor?-, los primeros lo visteis los amantes
 y de la voz lo hicisteis camino, y seguras por él
 en murmullo mínimo vuestras ternuras atravesar solían.  
 Muchas veces, cuando estaban apostados de aquí Tisbe, Píramo de allí,
 y por turnos fuera buscado el anhélito de la boca:
 «Envidiosa», decían, «pared, ¿por qué a los amantes te opones?
 ¿Cuánto era que permitieses que con todo el cuerpo nos uniéramos,
 o esto si demasiado es, siquier que, para que besos nos diéramos, te abrieras?
 Y no somos ingratos: que a ti nosotros debemos confesamos,
 el que dado fue el tránsito a nuestras palabras hasta los oídos amigos.
     

Tales cosas desde su opuesta sede en vano diciendo,
 al anochecer dijeron «adiós» y a la parte suya dieron
 unos besos cada uno que no arribarían en contra.
 La siguiente Aurora había retirado los nocturnos fuegos,
 y el sol las pruinosas hierbas con sus rayos había secado.
 Junto al acostumbrado lugar se unieron. Entonces con un murmullo pequeño,
 de muchas cosas antes quejándose, establecen que en la noche silente
 burlar a los guardas y de sus puertas fuera salir intenten,
 y que cuando de la casa hayan salido, de la ciudad también los techos abandonen,
 y para que no hayan de vagar recorriendo un ancho campo,
 que se reúnan junto al crematorio de Nino y se escondan bajo la sombra
 del árbol: un árbol allí, fecundísimo de níveas frutas,
 un arduo moral, había, colindante a una helada fontana.
 Los acuerdos aprueban; y la luz, que tarde les pareció marcharse,
 se precipita a las aguas, y de las aguas mismas sale la noche.
    

Astuta, por las tinieblas, girando el gozne, Tisbe
 sale y burla a los suyos y, cubierto su rostro,
 llega al túmulo, y bajo el árbol dicho se sienta.
 Audaz la hacía el amor. He aquí que llega una leona,
 de la reciente matanza de unas reses manchadas sus espumantes comisuras,
 que iba a deshacerse de su sed en la onda del vecino hontanar;
 a ella, de lejos, a los rayos de la luna, la babilonia Tisbe
 la ve, y con tímido pie huye a una oscura caverna
 y mientras huye, de su espalda resbalados, sus velos abandona.
 Cuando la leona salvaje su sed con mucha onda contuvo,
 mientras vuelve a las espesuras, encontrados por azar sin ella misma,
 con su boca cruenta desgarró los tenues atuendos.
 Él, que más tarde había salido, huellas vio en el alto
 polvo ciertas de fiera y en todo su rostro palideció
 Píramo; pero cuando la prenda también, de sangre teñida,
 encontró: «Una misma noche a los dos», dice, «amantes perderá,
 de quienes ella fue la más digna de una larga vida;
 mi vida dañina es. Yo, triste de ti, te he perdido,
 que a lugares llenos de miedo hice que de noche vinieras
 y no el primero aquí llegué. ¡Destrozad mi cuerpo
 y mis malditas entrañas devorad con fiero mordisco,
 oh, cuantos leones habitáis bajo esta peña!
 Pero de un cobarde es pedir la muerte». Los velos de Tisbe
 recoge, y del pactado árbol a la sombra consigo los lleva,
 y cuando dio lágrimas, dio besos a la conocida prenda:
 «Recibe ahora» dice «también de nuestra sangre el sorbo»,
 y, del que estaba ceñido, se hundió en los costados su hierro,
 y sin demora, muriendo, de su hirviente herida lo sacó,
 y quedó tendido de espalda al suelo: su crúor fulgura alto,
 no de otro modo que cuando un caño de plomo defectuoso
 se hiende, y por el tenue, estridente taladro, largas
 aguas lanza y con sus golpes los aires rompe.
 Las crías del árbol, por la aspersión de la sangría, en negra
 faz se tornan, y humedecida de sangre su raíz,
 de un purpúreo color tiñe las colgantes moras.


 He aquí que, su miedo aún no dejado, por no burlar a su amante,
 ella vuelve, y al joven con sus ojos y ánimo busca,
 y por narrarle qué grandes peligros ha evitado está ansiosa;
 y aunque el lugar reconoce, y en el visto árbol su forma,
 igualmente la hace dudar del fruto el color: fija se queda en si él es.
 Mientras duda, unos trémulos miembros ve palpitar
 en el cruento suelo y atrás su pie lleva, y una cara que el boj
 más pálida portando se estremece, de la superficie en el modo,
 que tiembla cuando lo más alto de ella una exigua aura toca.
 Pero después de que, demorada, los amores reconoció suyos,
 sacude con sonoro golpe, indignos, sus brazos
 y desgarrándose el cabello y abrazando el cuerpo amado
 sus heridas colmó de lágrimas, y con su llanto el crúor
 mezcló, y en su helado rostro besos prendiendo:
 «Píramo», clamó, «¿qué azar a ti de mí te ha arrancado?
 Píramo, responde. La Tisbe tuya a ti, queridísimo,
 te nombra; escucha, y tu rostro yacente levanta».
 Al nombre de Tisbe sus ojos, ya por la muerte pesados,
 Píramo irguió, y vista ella los volvió a velar.
     

La cual, después de que la prenda suya reconoció y vacío
 de su espada vio el marfil: «Tu propia a ti mano», dice, «y el amor,
 te ha perdido, desdichado. Hay también en mí, fuerte para solo
 esto, una mano, hay también amor: dará él para las heridas fuerzas.
 Seguiré al extinguido, y de la muerte tuya tristísima se me dirá
 causa y compañera, y quien de mí con la muerte sola
 serme arrancado, ay, podías, habrás podido ni con la muerte serme arrancado.
 Esto, aun así, con las palabras de ambos sed rogados,
 oh, muy tristes padres mío y de él,
 que a los que un seguro amor, a los que la hora postrera unió,
 de depositarles en un túmulo mismo no os enojéis;
 mas tú, árbol que con tus ramas el lamentable cuerpo
 ahora cubres de uno solo -pronto has de cubrir de dos-,
 las señales mantén de la sangría, y endrinas, y para los lutos aptas,
 siempre ten tus crías, testimonios del gemelo crúor»,
 dijo, y ajustada la punta bajo lo hondo de su pecho
 se postró sobre el hierro que todavía de la sangría estaba tibio.
 Sus votos, aun así, conmovieron a los dioses, conmovieron a los padres,
 pues el color en el fruto es, cuando ya ha madurado, negro, 

 y lo que a sus piras resta descansa en una sola urna».


Especialmente dedicado a Javier. 

8 jul 2011

La tradición del epigrama en la literatura latina antes de Marcial.

Etimológicamente el término epigrama se usa para referirse a las composiciones destinadas a ser grabadas en piedra. Así pues los primeros epigramas fueron composiciones breves pensadas para su inscripción con carácter votivo o funerario. Este tipo de epigrama arcaico está perfectamente documentado en Roma, pudiendo adscribirse a este tipo de poesía los primitivos "elogia", composiciones laudatorias en honor de difuntos, todavía en versos saturnios.

El epigrama literario, difundido extraordinariamente en época helenística, tiene su origen en estas inscripciones y de ellas toman gran parte de las características del género: brevedad, concisión, ingenio y vivacidad expresiva. El epigrama literario, concebido para ser leído o recitado, extiende su temática y pasa a expresar la más variada gama de sentimientos; encontramos epigramas eróticos, satíricos, costumbristas, festivos y, por supuesto, fúnebres.

La historia del epigrama latino puede retrotaerse también a las inscripciones funerarias, escritas en el antiguo metro saturnio. Uno de los padres de la literature romana, Ennio, también cultivo el género.
Poco se sabe del epigrama literario arcaico y la mayoría de las noticias de los gramáticos antiguos al respecto son confuses; conservamos un verso de Pompilio, un epigrama satirico del igualmente desconocido Papinio, transmitido por Varón, y alguno que otro más de dudosa autoría.

En Roma los primeros epigramas literarios datan de finales del siglo II a. C. y, siguiendo la moda alejandrina, describen en dísticos elegíacos sentimientos amorosos. En la segunda mitad del siglo I a. C. encontramos dentro de la variada obra de C. Valerio Catulo, que fue patrono del epigramista griego Antípatro de Sidón, una importante serie de epigramas en los que narra los vaivenes de su relación con Lesbia así como puyas y críticas a competidores y enemigos. También conservamos tres epigramas sepulcrales atribuidos a Plauto, Nevio y Pacuvio. Igualmente en la Appendix Virgiliana, obra al gusto neotérico y que se piensa que fue escrita por Virgilio en su juventud, figuran una serie de epigramas recogidos con el nombre de Catalepton.

El epigrama se convertirá en un entretenimiento de los hombres cultos, que lo cultivarán en todas las épocas, por ejemplo sabemos que ocasionalmente escribieron epigramas César, Cicerón, Octavio Augusto, Ovidio, Manilio, Séneca, Lucano, Petronio y Plinio el Joven.

Sin embargo el epigrama como forma literario alcanzó su configuración definitiva con Marco Valerio Marcial; él es el único escritor que adopta el epigrama como forma exclusiva para expresar sus ideas y sentimientos, dando a esta composición el carácter que actualmente tiene.


 A continuación os dejo unos cuantos epigramas de Marco Valerio Marcial para que os deleitéis con la exquisitez de su sátira. Os recuerdo que ya existe una entrada con otros epigramas del mismo autor.

"Aunque tienes las estanterías llenas de libros, 
¿por qué, Sosibiano, no publicas nada? 
"Mis herederos publicarán", respondes, "mis poemas". 
¿Cuándo? Ya es hora, Sosibiano, de que se te lea." 
Libro 4, 33.


"Quieres que te folle, pero no quieres, Sofeya, bañarte conmigo. 
No sé que es, pero algo muy horrible me sospecho: 
o fláccidos senos cuelgan de tu pecho 
o temes mostrar desnuda las arrugas de tu vientre 
o tu sexo se abre desgarrado por una descomunal raja 
o algo sobresale de los labios de tu coño. 
Mas no es nada de eso, estoy seguro: desnuda eres bellísima. 
Si eso es verdad, tienes un defecto peor: eres una sosaina."
Libro 3, 45.

"Te perdono que goces prolongando la noche con demasiadas copas de vino: tienes, Gauro, el vicio de Catón. Por escribir versos que no tienen nada que ver con las Musas y con Apolo, debes ser alabado: tienes el defecto de Cicerón. Porque vomitas, el de Antonio, porque te entregas a los placeres de la mesa, el de Apicio. Porque las chupas, dime, ¿de quién tienes el vicio? "
Libro 2, 89.

"Siempre que te levantas de la silla –lo he advertido ya muchas veces- tus miserables túnicas, Lesbia, te dan por el culo. Cuando intentas sacarlas tirando con la derecha, cuando intentas con la izquierda, las arrancas con lágrimas y gemidos: de tal manera son apelmazadas por la Simplégada de tu gran culo y penetran en tus nalgas enormes y oscuras. ¿Quieres corregir ese defecto horrible? Te diré cómo: Lesbia, te propongo que ni te levantes, ni te sientes."
Libro 11, 99.

23 jun 2011

El Coliseo se restaurará por fin.



Por fin comienza la necesaria restauración del sucio Coliseo de Roma, que parece desmoronarse. Tuvieron que pasar años para encontrar quien financiara las obras en este símbolo de la ciudad eterna, mientras arqueólogos y expertos en cultura fracasaban en sus planes de ver nacer de nuevo este anfiteatro, que cada año visitan más de cinco millones de turistas.
El miércoles, después de que se pusiera el sol y con gran revuelo mediático, se dio inicio a este nuevo comienzo que, ahora sí, irá rápido: a finales de julio se adjudicarán los contratos y dos meses después comenzarán las obras.
El lavado de cara del Coliseo, que además del paso del tiempo sufre la contaminación ambiental y las vibraciones del tráfico, no habría sido posible sin Diego Della Valle. El empresario pondrá 25 millones de euros para rescatar de la pobreza a la endeudada capital.
Está previsto que las obras se prolonguen entre dos y tres años, mientras se detiene el flujo de turistas. Después, el gran anfiteatro de la antigüedad volverá a brillar como nuevo símbolo de Roma.
Las obras previstas ampliaran en un cuarto la superficie transitable del Coliseo. Fuera, junto al Arco de Constantino, habrá un moderno centro de servicios, donde después se colocará un centro de visitantes, una librería, servicios sanitarios y la venta de entradas. Y con ello se libera espacio en el propio Coliseo.
 Coliseo 1904
Mientras, las sucias fachadas norte y sur del monumento serán limpiadas con una tecnología de agua a presión que acabará con el polvo y las manchas negras sin necesidad de usar disolventes u otros productos químicos. Las partes rotas serán selladas, se realizará un tratamiento para el metal y se alisarán los enyesados. Todo ello en una superficie de fachada de más de 21.000 metros cuadrados.
Además, los pasillos que dan acceso al fascinante foso subterráneo también serán restaurados, y la parte abovedada inferior tendrá un nuevo enrejado que cerrará el Coliseo al exterior. Con este gigantesco proyecto, el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, y el ministro de Cultura, Giancarlo Galan, no pueden hacer otra cosa que dar las gracias a los patrocinadores privados. Al fin y al cabo, Roma quiere seguir siendo una metrópolis cultural.

15 jun 2011

Leptis Magna en peligro.



Las fuerzas leales al régimen del líder libio, Muamar Gadafi, trasladaron ayer municiones y cohetes al importante yacimiento arqueológico de Leptis Magna —en Trípoli—, confiando en que su valor histórico sirva para evitar los ataques de la OTAN. Leptis Magna, una ciudad fundada por los fenicios en el siglo XII a.C. y que perteneció a Cartago y posteriormente a Roma, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1982.
No obstante, es posible que la estrategia de Gadafi sólo sirva para llevarse en su caída una huella histórica de quienes reinaron en su territorio antes que él. La OTAN anunció que, si se confirma esta información, no descarta bombardear las antiguas ruinas romanas.
«Vamos a acabar con todo aquello que suponga una amenaza para los civiles libios», señaló a la CNN un miembro de la OTAN en Nápoles, que prefirió permanecer en el anonimato. Por su parte, el comandante supremo de las fuerzas rebeldes libias, Abu Mohamad, confirmó la noticia: «Ayer fuimos informados de que las fuerzas de Gadafi se han ocultado en el interior de Leptis Magna», dijo en la cercana localidad de Zlitan.

21 may 2011

Marcial y la exquisitez de su sátira.

Hoy he querido que nos alegre el día Marco Valerio Marcial con su especial toque del humor. He hecho una selección personal de los epigramas que más me gustan y os animo a que los leáis. Sin duda, no hemos inventado nada nuevo.

"Como a tu esclavo le duele la polla y a ti, Névolo, el culo,
no hace falta ser adivino para saber lo que haces."
Liber III, LXX.

"Sertorio no acaba ninguna cosa, las empieza todas.
Me imagino que, cuando jode, tampoco termina."
Liber III, LXXIX.

"Te gusta que te partan el culo y, después de partírtelo, Pápilo, lloras.
¿Por qué te dueles, Pápilo, de que te hayan hecho lo que quieres que te hagan?
¿Te arrepientes de tu obcena comenzón?¿O más bien lloras porque han dejado de partirte el culo?"
Liber IV, XLVIII.

"Filénide siempre llora con uno de los dos ojos.
¿Cómo lo hace, me preguntáis? Es tuerta"
Liber IV, LXV.

"¿Por qué sólo tiene eunucos tu querida Celia, preguntas,
Pánico? Celia quiere que la jodan, no parir".
Liber VI, LXVII.

19 may 2011

De Publio Claudio Pulcro y las gallinas sagradas.

Hoy he querido abrir boca con uno de los episodios que más me hacen reír pero que a la vez identifico con la peculiar moral romana donde se conjugaba la arrogancia con el ansia de poder, dando lugar a episodios como este.

Nos cuenta Valerio Maximo que, durante la primera guerra púnica, el consul romano Publio Claudio Pulcro preparaba la flota frente a las costas de Cartago con el fin de enfrentarse contra la armada cartaginesa en el 249 a.C. Éste, tras consultar los auspicios conforme a la costumbre de sus antepasados, el augur le anunció que debía esperar a que las gallinas que llevaba a bordo salieran de sus jaulas y comieran para poder emprender la victoria. Por ello, nuestro consul antes de entrar en combate ordenó suministrar pienso a las gallinas sagradas. Pero después de varios días éstas se negaban a salir y comer. Este hecho era un mal augurio pero Publio Claudio ignorándolo, cogió las gallinas y las arrojó al mar pronunciando las siguientes palabras:  «Si no quieren comer, que beban». No hace falta decir cual fue el resultado de la posterior batalla. 

"P. Claudius bello Punico, cum proelium nauale comittere uellet auspiciaque more maiorum petisset et pullarius non exire cauea pullos nuntiasset, abici eos in mare iussit dicens, «Squia esse nolunt, bibant» Valerius Maximus, I: IV, III.

Le agradezco a Carmen su ayuda para esta entrada, sin la cual no habría dispuesto de la fuente original. Y especialmente dedicada a Atenea.

18 may 2011

Roma y la República



Al principio, antes de la República, Roma fue gobernada por reyes. Sobre uno de ellos, un altivo tirano llamado Tarquino, se contaba una espeluznante historia. Se decía que una anciana llegó una vez a palacio y preguntó por él. Llevaba bajo el brazo nueve libros. Cuando se los ofreció a Tarquino a cierto precio, el rey se le rió en la cara por lo exorbitante de la suma. La anciana no intentó regatear, dio media vuelta y se fue sin decir palabra. Quemó tres de los libros y luego, presentándose de nuevo ante el rey, le ofreció los volúmenes que quedaban al mismo precio que le había pedido antes. Por segunda vez, aunque ahora con menos seguridad, el rey se negó, y por segunda vez la anciana dio media vuelta y se fue. Tarquino comenzó a preocuparse por si estaba rechazando una buena oferta, así que cuando la misteriosa bruja regresó, esta vez trayendo sólo tres libros, se apresuró a comprarlos, a pesar de que tuvo que pagar el mismo precio que le había pedido al principio por los nueve. La anciana tomó el dinero y desapareció, sin que nunca se volviera a saber de ella. Sus libros demostraron contener profecías tan categóricas que los romanos pronto comprendieron que sólo podían proceder de una autora: la Sibila.

3 may 2011

El muchachito de Pérgamo

Pone Petronio en boca de nuestro poeta lascivo, Eumolpo el siguiente relato un tanto picante y con alguna reminiscencia a nuestros días, que espero, os guste.

"Cuando el servicio militar me llevó a Asia en el séquito del cuestor, se me dio alojamiento en Pérgamo. Estaba allí muy a gusto por lo confortable de la casa, y sobre todo porque el hijo de mi huésped era toda una belleza. Inventé un procedimiento para ser su amante sin excitar las sospechas del padre. Siempre que en la mesa se trataba de la corrupción de menores bien parecidos, me indignaba tan vivamente, me negaba con tan seria austeridad a oír hablar de esas obscenidades, que todos, pero especialmente la madre, me miraban como a uno de los siete sabios. Ya era yo el encargado de acompañar al joven al gimnasio, ya era yo el que dirigía sus estudios, yo quien le daba lecciones y consejos para que ningún seductor entrara en casa.

Un día que estábamos acostados en el comedor (pues una solemnidad había abreviado aquel día la tarea escolar y por pereza no nos habíamos movido del comedor después de la prolongada fiesta), a eso de la media noche comprendí que el muchacho estaba despierto. Con tímido susurro pronuncié el siguiente voto: "Diosa Venus, si yo llego a besar a ese muchacho sin que él se entere, mañana le regalaré un par de palomas". Al oír el precio asignado a mi capricho, el muchacho empezó a roncar. Así, pues, me acerqué al pequeño comediante y le planté unos cuantos besos. Satisfecho de este primer paso, me levanté muy de mañana y le traje el hermoso par de palomas que él estaba esperando. Mi voto quedaba cumplido.

La noche siguiente, dándoseme idéntica oportunidad, formulé un nuevo voto: "Si puedo acariciarlo con mano libertina sin que él se entere, como premio por su complacencia le daré un par de gallos de los más bravos." Ante esa promesa, el joven se me acercó espontáneamente; sin duda le entró miedo de que yo me quedara dormido. Accedí, pues, a su impaciencia y saboreé todas las delicias de su cuerpo, sin dar el último paso. Luego, cuando se hizo de día, le di la gran alegría de traerle cuanto había prometido.

Cuando la tercera noche me trajo nueva oportunidad (él se hacia el dormido), me levanté y le dije al oído: "Dioses inmortales, si logro dar a este joven dormido un gozo completo, en pago de mi felicidad le daré mañana un corcel macedónio, un verdadero ejemplar, pero con una condición: que el muchacho no se entere de nada." Nunca había tenido el joven un sueño tan profundo. Empecé, pues, por posar mis manos en su pecho de blancura inmaculada; luego, siguió un apretado beso y por último un abrazo que colmó de una vez por todas mis ansias. Por la mañana, sentado en la habitación, esperaba mi regalo habitual. Pero ya se sabe, es bastante más sencillo comprar unas palomas o unos gallos que un corcel; además, temía que un regalo tan considerable excitara sospechas sobre tanta generosidad de mi parte. Por lo tanto, tras un paseo de varias horas, volví a casa sin darle más que un beso. Pero él, mirando alrededor y colgándoseme al cuello para abrazarme, exclama: "Dime, maestro, ¿dónde está el corcel?"

Aunque con mi deslealtad me había cerrado la puerta que tenía abierta, pude ganar su confianza otra vez. Pasados unos días, como unas circunstancias análogas nos habían colocado ante la misma oportunidad, en cuanto oí roncar al padre empecé a suplicar al joven que se reconciliara conmigo, es decir, que accediera a dejarse querer; usé todos los argumentos que dicta una vehemente pasión. Pero él, muy enfadado no hacía más que repetir: "¡Duérmete, o ahora mismo se lo digo a mi padre!" No hay obstáculo que la tenacidad no logre derribar. Mientras él seguía repitiendo que despertaría a su padre, yo me deslicé a su lado y, aunque aparentaba resistirse, le hice el amor. No le disgustó del todo mi descaro y, después de quejarse ampliamente de que yo lo hubiese engañado, burlado y ridiculizado ante sus compañeros a quienes él había hecho grandes elogios de mi generosidad: "Para que veas que no soy como tú: si quieres vuelve a hacérmelo (dijo)." Así, pues, olvidando todo resentimiento, me reconcilié con el muchacho, aproveché sus complacencias y me dejé caer dormido. Aún no quedaba satisfecho aquel joven en plena forma y especialmente inclinado a la pasividad. Me sacó, pues, de mi sopor diciendo: "¿Quieres algo más de mí?"Aún no me disgustaba del todo la oferta. Como pude, entre suspiros y sudores, accedí a su petición y, agotado de felicidad, me quedé nuevamente dormido. Menos de una hora más tarde, empezó a pellizcarme de nuevo, diciendo: "¿Por qué no repetimos?" Harto ya de que me despertara tantas veces, exploté enfurecido y volví contra él sus propias palabras: ¡Duérmete, o ahora mismo se lo digo a tu padre!"

Satiricón, 85,4- 88.