30 oct 2011

La cuestión micénica


Cuando hablamos de la Grecia micénica, debemos especificar que los datos de los que disponemos para poder reconstruir la vida de aquellos griegos son en la mayoría de los casos insuficientes. Uno de los soportes imprescindibles para llevar a cabo dicha reconstrucción son las tablillas en Lineal B, además de la arqueología, aunque ésta última aún no ha desvelado todos los detalles que quisiéramos por el momento.

Por el contrario, en Grecia, un velo impenetrable separa las fragmentarias tablillas de los documentos más completos de la época histórica; durante los siglos que siguieron al eclipse de la civilización micénica, el recuerdo de las formas de vida anteriores se fue oscureciendo hasta desvanecerse o, si sobrevivió en la memoria popular, fue sufriendo transformaciones y confusiones. Hay que tener en cuenta que las tablillas nos hablan de la "contabilidad" de los palacios micénicos, y por ello, podemos, aunque superficialmente, reconstruir grosso modo la vida en estos centros de la Grecia arcaica. Pero muchas de las conclusiones que se extraen de las tablillas, a veces, no disponen de la confirmación necesaria por parte de la arqueología.

Cuando Evans trabajaba a principios del siglo pasado en las excavaciones de Creta, no distinguía en un primer momento entre el elemento minoico y el elemento micénico. Entonces se pensaba que, lo que hoy por consensu omnium se consideran dos pueblos diferenciados, no era sino la misma cosa. 

Schliemann, no tuvo la menor duda de que había desenterrado una dinastía griega, y en su famoso telegrama al rey de Grecia dijo que había contemplado el rostro de uno de los antepasados del rey, aludiendo a la máscara de Agamenón encontrada en en círculo de Micenas. Pero otros jueces, más académicos, no estaban tan seguros, y en una ocasión se invocaron teorías de dominación extranjera para explicar el precoz esplendor de Micenas a tan gran distancia de la Grecia histórica. Pudiera pensarse que la comprobación de que la lengua de sus cuentas era el griego ha puesto fin a toda polémica en este punto. Pero la lengua de la contabilidad no es siempre la misma de los que la llevan. Un rey inglés en la Edad Media tenía secretarios para escribir en latín. Pero en los casos que conocemos, la lengua en cuestión es una lengua literaria dominante, y sustituida por ella es una lengua local, de difusión restringida y a menudo carente de ortografía adecuada. Si el griego fue adoptado por extranjeros como lengua escrita, como lo fue en el Egipto helenístico, esto quiere decir que el griego era ya una lengua literaria dominante; conclusión que, según las pruebas que conservamos, resulta absurda.

La mejor refutación de estas teorías es la existencia de gran número de nombres propios de personas evidentemente griegas. Los 700 años aproximadamente que median entre la llegada de los griegos y las tablillas de Pilos constituyen un período de tiempo suficiente para permitir la absorción de los habitantes prehelénicos.

La presencia de griegos en Cnosos sigue siendo en cierto modo una perturbación. Aunque algunos profesores y arqueólogos como Wace han demostrado que existen estrechos lazos entre Cnosos y el continente en el período que precedió a la caída del Palacio de Cnosos; e incluso proponían lazos del continente sobre Creta y no a la inversa. Por ejemplo, son numerosas las tablillas encontradas en Pilos que hablan de asuntos militares y navales.

Las causas del derrumbamiento de la civilización micénica constituyen un problema que ha intrigado a los especialistas durante tres cuartos de siglo. Hay motivos para creer que el último acontecimiento fue una invasión de griegos dorios procedentes de la región inhóspita del noroeste. Pero no hay pruebas que lo confirmen. Y el desciframiento de las tablillas tampoco nos ha dado la solución.

Lo que si sabemos cierto, es que algo oscuro acaeció en aquellos palacios, tanto en las regiones continentales como en Creta, y después, hubo silencio.

22 oct 2011

Se derrumba parte de la muralla de Pompeya


Una parte de un muro romano del área arqueológica de Pompeya (Italia) se ha derrumbado debido, al parecer, a infiltraciones de agua, informaron hoy fuentes de los carabineros. El derrumbe se produjo a última hora de la tarde de ayer en la inmediaciones de la llamada Porta de Nola, en la zona norte de Pompeya, en la muralla del recinto arqueológico de la ciudad, sin que se produjeran daños personales. 

La parte de muro derrumbado mide tres metros de larga, por un metro y medio de alta. La zona ha sido cerrada al público por seguridad y para permitir una evaluación de los daños y la reparación de la misma.


El superintendente arqueológico de Pompeya ha explicado en un comunicado que el derrumbe se produjo debido a las malas condiciones climáticas en la zona, aunque el comunicado dice que el daño fue "limitado y contenido". La zona derrumbada se encuentra en un área poco frecuentada por los turistas.

El accidente se produce casi un año después de que en noviembre de 2010 se derrumbara totalmente la Casa de los Gladiadores, poco después se produjeran otros daños en el patio de la Casa del Moralista y a primeros de diciembre se desplomaran otros dos muros debidos a las abundantes lluvias registradas en la zona en aquellas fechas. Esos derrumbes desencadenaron un voto de censura por las acusaciones de negligencia contra el entonces ministro de Cultura, Sandro Bondi, que a pesar de superarlo acabo dimitiendo en marzo.

El nuevo ministro Cultura, Giancarlo Galán, ha asegurado que Pompeya es una prioridad para su Ministerio, pero los legisladores de oposición consideran al Gobierno incapaz para proteger los sitios arqueológicos de Italia. "Por desgracia, es una demostración del estado de abandono en el que se encuentra nuestro patrimonio", ha señalado Matteo Orfini, del Partido Democrático.

La ciudad de Pompeya, a 235 kilómetros al sur de Roma, a donde acudían ciudadanos de todo el imperio a pasar temporadas de descanso, fue sepultada en el año 79 de esta era por una fuerte erupción del volcán Vesubio, que también arrasó las localidades de Stabia y Ercolano, importantes centros arqueológicos.

Durante siglos, Pompeya permaneció sepultada, hasta que por orden del rey Carlos de Borbón, el futuro Carlos III de España, comenzaron las excavaciones, que duran hasta hoy. Media ciudad, que llegó a alojar a más de 20.000 personas, sigue todavía sin descubrir, según los expertos.