14 ago. 2011

De la muerte de Héctor



Tras la terrible noticia de la muerte de Patroclo, Tetis se introdujo en la tienda de su hijo llevando consigo una nueva armadura, que incluía un par de valiosas grebas forjadas a toda prisa por Hefesto. Aquiles se puso la armadura, hizo la paz con Agamenón y salió para vengar a Patroclo. Nadie podía enfrentarse a su ira. Los troyanos se desbandaron y huyeron al Escamandro, donde los dividió en dos cuerpos, empujando a uno de ellos a través de la llanura hacia la ciudad y acorralando al otro en un recodo del río. El dios fluvial, furioso, se lanzó contra él, pero Hefesto se puso de parte de Aquiles y secó las aguas con una llama abrasadora. Los supervivientes troyanos volvieron a la ciudad como una manada de ciervos asustados.

Cuando Aquiles se encontró por fin con Héctor y le obligó a librar un combate cuerpo a cuerpo, los ejércitos de ambas partes retrocedieron y se quedaron observando asombrados. Héctor se volvió y echó a correr alrededor de las murallas de la ciudad. Con esa maniobra esperaba cansar a Aquiles, que había estado mucho tiempo inactivo y por tanto creía que enseguida se quedaría sin aliento. Pero se equivocó. Aquiles le persiguió tres veces alrededor de las murallas, y siempre que trataba de refugiarse en una puerta, contando con la ayuda de sus hermanos,  le salía al paso y se lo impedía. Por fin Héctor se detuvo y le hizo frente, y entonces Aquiles le atravesó el pecho y rechazó su súplica de moribundo de permitir que rescataran su cadáver para enterrarlo. Después de apoderarse de la armadura, Aquiles le cortó la carne que rodeaba los tendones de los talones. Luego pasó unas tiras de cuero por los cortes, las ató a su carro y, fustigando a los caballos Balio, Janto y Pedaso, arrastró el cuerpo de Héctor tres veces alrededor de las murallas de la ciudad, a la vista de todos. La cabeza de Héctor, con sus cabellos negros cayendo a ambos lados, levantaba una nube de polvo a su paso.

Cuando llegó al campamento, enterró a Patroclo. Cinco príncipes griegos fueron enviados al monte Ida en busca de madera para la pira funeraria, en la cual Aquiles sacrificó no sólo a los caballos, sino también doce nobles cautivos troyanos, entre los cuales había varios hijos de Priamo, a los que degolló. Incluso amenazó con arrojar el cadáver de Héctor a los perros, pero Afrodita se lo impidió. Después, se declararon diez días de Juegos Fúnebres en honor al difunto Patroclo.



Pero, todavía consumido por el dolor, Aquiles se levantaba todos los días al amanecer para arrastrar tres veces el cadáver de Héctor alrededor de la tumba de Patroclo.

4 comentarios:

  1. El cadáver de Hector no lo habrían podido reconocer ni por la dentadura en este siglo después de eso, pero bueno bien merecido que lo tenia! jajaja A esto si que se le puede llamar un "mal final", que ni en las pelis oye!

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  2. ¡Hay que pensarse dos veces las cosas antes de desatar la ira de un griego!
    Cuidado con (los) Ἀχιλλεύς -según wiki.- jej

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    1. La respuesta a la "irade Aquiles" tambiñen estña e la respuesta a J.ZAMORA, vela allí

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  3. Si te hubieseis leido la Iliada, ¡solo el canto XXIV (24)!, Javi Zamora, sabrías que Apolo, el diós defensor de Troya, se encargaba TODOS LOS DÍAS, desde que Aquiles matara a Hector, de mantenerlo como si estuviese vivo. Por lo que fue facilmente reconocido or su padre y por toda Troya.
    Los "Griegos" no nacen con la Guerra de Troya, Javi Ribeiro, son "polies" asociadas para quedarse con Troya, que copaba el negocio con el Mar Negro, y el paso de mercancias por el Helesponto. La ira de Aquiles está fundada en que Hector mató a su "amigo" (en su más amplio sentido de la palabra, incluso homosexual) Patroclo. Para que veas lo que pueden los amores homosexuales!

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